Esencia España

JOSÉ ANTONIO HERNADEZ DE LA MOYA

Me piden los promotores de esta Web que escriba cuatro  líneas sobre España  y, para tan alta misión, me veo en el mismo  aprieto que Lope de Vega, cuando tuvo que escribir deprisa y corriendo “Un soneto me manda hacer Violante”. Como yo no tengo las capacidades literarias de Lope de Vega, creo que podré cumplir con el encargo de las cuatro líneas, esperando salir airoso de este envite, con un simple copia y pega  del texto que aparece actualmente en Wikipedia, y que dice: “España o Reino de España es un país europeo, miembro de la Unión Europea, constituido en Estado social y democrático de derecho  y cuya forma de gobierno es la monarquía parlamentaria. Su territorio, con capital en Madrid, está organizado en diecisiete comunidades autónomas, formadas a su vez por cincuenta provincias y dos ciudades autónomas”. Podría dejarlo aquí, exhortando al modo de Lope, a que contéis si son cuatro líneas y está hecho el encargo, pero  oigo una   severa regañina procedente de  una voz, a la vez suave, serena, profunda y paternal, que me pregunta : ¿esto es todo, muchacho?; ¿es que no te duele España, hijo mío?; ¿esto es todo lo que tienes que decir sobre España?. Y caigo en la cuenta de que, quizás, yo también sea uno de esos hijos de España que, como ha cantado tantas veces y  a los cuatro vientos Julio Iglesias, nuestro artista más universal: “Ya no soy como ayer, ya no sé lo que siento”.

Es la voz que hizo de España, de la palabra España, el signo vivo de un Dios al que se negaba a dejar morir. Es la voz que  ahondó  en la verdad «intrahistórica» de España, revelada en los animales, en los árboles, en el paisaje y en el pueblo y sus   ancestrales tradiciones, mucho más que en los acontecimientos políticos, siempre superficiales y traicioneros. Es la voz  del alma de un pueblo  expresada a través de un instrumento que él conocía a la perfección: la  lengua española, la que fue capaz de concebir  “El Quijote”, el libro más leído en el mundo, después de la Biblia.  Es la voz de  uno de los grandes pensadores que interiorizaron la “Esencia de España”, el alma de  un  pueblo, que sigue siendo el nuestro. Es la voz de Unamuno.

Las palabras de esta voz autorizada sobre la “Esencia de España”, siguen resonando en mí-sin herir- trayendo  a mi memoria las innumerables gestas que España ha protagonizado a través de los tiempos dentro de los más diversos campos del saber y el hacer como la espiritualidad, literatura, la filosofía, la ciencia, la música, el arte, la política, las hazañas militares, los descubrimiento, las tradiciones…Si bien, me recuerdo a mí mismo que son otros, incomprensiblemente, como siempre, desde fuera los que nos recuerdan que debemos hinchar  el pecho de orgullo al contemplar el camino recorrido.

En este sentido viene a mi memoria la  inapelable reflexión del historiador estadounidense Carlton Joseph Huntley Hayes que leí en mis años de juventud, válida para los tiempos de relativismo de hoy, y de incalculable valor- a mi juicio- para subir el ánimo y la autoestima nacional:“ Fue también España, durante muchas generaciones, la que implantó, a través de la grande y ancha América, determinadas instituciones básicas: la alegría de vivir y el sentido de la dignidad personal, que es su más ilustre herencia”.

Ahora sí, podría dejarlo aquí, dando cumplimiento al encargo, pero entonces estaría dando pábulo a la expresión bíblica de que “nadie es profeta en su tierra”, cuajada en nuestro imaginario colectivo. Pero no quiero, pues es mi deseo finalizar estas humildes reflexiones sobre la “Esencia de España”,  dando la voz a nuestro docto “Don Juan de Mairena”, el  profesor de gimnasia y retórica creado por  Antonio Machado, uno de nuestros poetas más admirados y universales. Creo que sus  reflexiones son válidas para los tiempos revueltos de ayer, de  hoy y de mañana, pues no han perdido ni perderán el interés ni la profundidad sobre nuestra “Esencia España”: “Cuando penséis en España, no olvidéis ni su historia ni su tradición; pero no creáis que la esencia española os la puede revelar el pasado. Esto es lo que suelen ignorar los historiadores. Un pueblo es siempre una empresa futura, un arco tendido hasta el mañana”

 

JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ DE LA MOYA